viernes, 9 de noviembre de 2012

El dichoso cascabel... ¬¬


El cascabel y el gato

De los cuentos al cuello del felino.

El dicho popular “ponerle el cascabel al gato” parece tener su origen en un cuento del siglo XIV y, posteriormente, tanto Samaniego como Lope de Vega hicieron alusiones a esta famosa frase en algunos de sus escritos. Sin embargo, ¿qué pensamos nosotros sobre el cascabel que cuelga de nuestro cuello?

Es más que posible que el primer contacto con esa pequeña y característica bola ruidosa no sea bienvenido, dado que somos  un ser vivo que disfruta con la tranquilidad, la paz y el sosiego, por lo que un sencillo ingenio de tintineo agotador no encaja de buena manera en nuestro estilo de vida.

En tiempos antiguos:  los humanos que utilizaban a los gatos para defender sus reservas de alimentos frente a ratas y ratones querían saber dónde andaban aquellos especializados exterminadores de roedores.
El invento era sencillo, pequeño y efectivo: ¡había nacido el cascabel!

Desde entonces a nuestros días, este singular objeto ha pasado de ser un sistema de localización (mucho más básico que un GPS, pero igual de efectivo) a un adorno, un complemento estético más en la “moda mascotera”.



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